Estrategia IEC – Conducta saludable frente a La Accidentalidad vial

PASO 5 -PROMOCIÓN DE UNA CONDUCTA SALUDABLE, DESDE LA EDUCACIÓN EN SALUD

EVANGELINA SILVERA DE LOS REYES

CÓDIGO: 57403691

No. DE GRUPO: 403032_49

TUTOR

            CRISTIAN YECID MARTINEZ

ACCION PSICOSOCIAL Y SALUD

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA

Dic 2018

 

Introducción

En este documento se presenta Diseño y elaboración de la herramienta web, mediante el establecimiento de estrategias IEC, que permiten abordar la problemática seleccionada “Accidentalidad vial”, desde el modelo de salud, “Proceso de Adopción de Precauciones (PAP)”

Esta estrategia está dirigida tanto conductores como peatones y familias de los mismos, teniendo en cuenta que los informes OMS dan cuenta que el 90% de la siniestralidad vial está asociado al factor humano por imprudencia e impericia, por tanto, es de interés general la información y educación que a través de la comunicación se puedan obtener respecto al tema.

La problemática es un asunto mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Informe sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial (2013), señala que anualmente fallecen más de 1,24 millones de personas en accidentes de tránsito y que, además, entre 20 y 50 millones más sufren heridas o discapacidades cada año. Los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos son los usuarios más vulnerables de la vía pública.

Observando las causas y la incidencia del factor humano en la seguridad vial este tema puede abordarse a partir de la acción psicosocial en salud desde el modelo de Adopción de Precauciones (PAP). La Información, Educación y Comunicación (IEC) en Accidentalidad vial, es una estrategia necesaria para reducir el riesgo de muerte, heridos y discapacidades que ocasionan los accidentes viales.

Al conocer sobre los posibles peligros que existen, pero también sobre nuestros deberes y derechos como ciudadanos, podremos tomar precauciones que nos lleven a la generación de hábitos y actitudes que disminuyan las alarmantes cifras de accidentes de tránsito. Al apropiarnos por los diferentes medios y entidades competentes sobre los distintos temas de seguridad en las vías, podremos evitar aquellas prácticas que pueden favorecer el riesgo de accidentes y adoptando una conducta basada en el conocimiento la responsabilidad y el propósito de aportar a la disminución y prevención de accidentes viales. Recordando siempre que esta información o estos conocimientos se pondrán en práctica en la vida real.

Si se quiere una disminución en las tasas de mortalidad y accidentalidad es necesario generar conciencia en la población sobre las consecuencias de las conductas de riesgo llevadas a cabo, utilizando la educación como herramienta principal. (Milán Crena, S. 2016)

Justificación

Esta estrategia está dirigida tanto conductores como peatones y familias de los mismos, teniendo en cuenta que los informes OMS dan cuenta que el 90% de la siniestralidad vial está asociado al factor humano por imprudencia e impericia.

Por tanto, está dirigida a la población afectada que según estudios y cifras reflejan que nadie está exento de sufrir un accidente de tránsito, por lo que resulta de interés general la información y educación que a través de la comunicación se puedan obtener respecto al tema, que se ha convertido en una de las mayores problemáticas de salud pública actuales. A nivel mundial, se constituye en una de las principales causas de muerte no natural, explicando alrededor de 1,24 millones de muertes anuales y 40 millones de personas lesionadas. Según cifras reportadas por la Organización Mundial de la Salud, la principal causa de accidentes en la vía la constituye la conducta humana, que explica entre el 71% y el 93% de la totalidad de accidentes estimados en el mundo entero. Además, se calcula que las muertes causadas por los accidentes aumentarán alrededor de 80% en países de ingresos bajos y medios de aquí al 2020.

Los beneficiarios de esta herramienta, igualmente seria la población en general pues según estos informes de la OMS, la accidentalidad vial cobra víctimas tanto de conductores como de peatones y los daños emocionales se extienden a familiares, amigos y sociedad en general, por lo que una disminución de estas cifras mediante la adopción de un comportamiento y de prácticas saludables frente a la accidentalidad vial sería un aporte a los esfuerzos y estrategias planteadas y lideradas por entidades gubernamentales locales, nacionales e internacionales, entre ellas la OMS.

“Estrategia IEC – Conducta saludable frente a La Accidentalidad vial”

Un breve análisis de la problemática (en su contexto de residencia)

Las cifras de accidentalidad vial en el año 2017 muestran una leve disminución, según el informe de la inspección de tránsito y transporte de Barrancabermeja, sin embargo, el mismo informe anota que la cifra de occisos por accidentes de tránsito cuyo impacto ha sido fatal para la vida humana, aún siguen muy altas. se constituye además que los riesgos más altos son los fenómenos asociados a velocidad y maniobras peligrosas sobre todo en la zona rural de la ciudad. La Inspección de Tránsito y Transporte hace ingentes llamados a los actores de la vía a respetar las normas de tránsito, no sobrepasar los límites de velocidad y respetar a los demás actores viales, en especial a peatones y ciclistas.

Lamentablemente no es un problema que se refleja únicamente en esta región, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Informe sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial (2013), señala que anualmente fallecen más de 1,24 millones de personas en accidentes de tránsito y que, además, entre 20 y 50 millones más sufren heridas o discapacidades cada año. Los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos son los usuarios más vulnerables de la vía pública.

Descripción general del Modelo

El modelo de Adopción de Precauciones (PAP)

La problemática de accidentalidad vial se ha convertido en un problema de salud pública, tanto así que desde 1962 el concepto social de seguridad vial, entendido como la prevención de eventos y efectos por accidentes en las vías, así como la dinámica de su epidemiología, son objetos de interés global con especial liderazgo de la OMS. (Cabrera, G., et, al 2009).

Observando las causas y la incidencia del factor humano en la seguridad vial este tema puede abordarse a partir de la acción psicosocial en salud desde el modelo de Adopción de Precauciones (PAP).

Este es un modelo de tipo cognitivo, determinado por una serie de etapas de percepción determinadas por la precepción que el sujeto tiene sobre la severidad de un riesgo y de la vulnerabilidad personal frente al mismo. La trascendencia de este modelo radica en el grado de importancia que la persona le da a la gravedad del riesgo, para el caso hablando específicamente la importancia que las personas le dan a la accidentalidad vial o al proceso de adoptar conductas que prevengan o disminuyan accidentes de tránsito. En la medida en que le individuo considere el riesgo para su salud habrá mayor probabilidad de que emita un comportamiento. Para el caso de accidentalidad vial, las personas muchas veces abusan del exceso de confianza en sus habilidades o en el hecho de nunca haber tenido un accidente de tránsito y eventualmente tienen la creencia equivocada de que el pensar en esto es ser trágico o negativo a la hora de conducir. Gran parte de los conductores que son detenidos conduciendo en estado de alicoramiento dicen no haber consumido “demasiado” y estar en “condiciones” de conducir.

El modelo para ello propone que si la persona no logra tener una visión de los efectos graves o de los fatales accidentes que puede tener y cómo esto afectaría a otros (familias, amigos, etc.) entonces la persona no tomara conciencia o medidas de precaución frente a este problema.

Este modelo se compone de unas etapas en relación a la percepción:

Susceptibilidad: Sensibilización de los riesgos o la problemática

Severidad: Calcula o mide la gravedad de la problemática

Interés:  Se incluye a sí mismo en el riesgo

Decisión frente a las acciones: decide tomar algunas medidas preventivas o de precaución.

Acción: Practica esas medidas o de adoptar una conducta saludable. (Flórez-Alarcón, L. 2005).

Acciones o estrategias propuestas

La Información, Educación y Comunicación (IEC) en Accidentalidad vial, es una estrategia necesaria para reducir el riesgo de muerte, heridos y discapacidades que ocasionan los accidentes viales.

Las acciones o estrategias deben sensibilizar y concientizar a las personas de las consecuencias desde la salud (lesiones, invalidez, muerte), lo psicosocial (Congestión en las unidades de urgencia y en las vías) y lo legal (multas, sanciones, cárcel) de las consecuencias de su conducta.

En ese sentido se propone una estrategia de Comunicación utilizando para ello una herramienta o sitio web, donde se brinda Información a las personas sobre la gravedad de la accidentalidad vial, datos cifras, factores que influyen etc. Y de esta manera promover un cambio en la conducta (Educación) que conlleve a las personas a realizar acciones preventivas y de precaución en la vía.

¿Conoce usted la importancia la prevención de accidentalidad vial?

Cada día alrededor de 3500 personas fallecen en las carreteras. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Informe sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial (2013), señala que anualmente fallecen más de 1,24 millones de personas en accidentes de tránsito y que, además, entre 20 y 50 millones más sufren heridas o discapacidades cada año. Los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos son los usuarios más vulnerables de la vía pública.

En ese contexto, Colombia no es ajena a esta problemática, dadas sus altas cifras de accidentalidad y la tendencia presentada en los últimos diez años (2005 – 2014) la cual muestra una cifra de 1.836.373 accidentes de tránsito para dicho periodo, cobrando la vida de 58.121 personas y dejando lesionadas a 411.9561 . Tan solo en el 2014 se presentaron 157.693 accidentes, en los que fallecieron 6.352 personas, lo que supone un incremento del 2,1% frente a 2013. En cuanto a lesionados el país presentó 41.452 víctimas no mortales, cifra que representa un aumento del 6,2% con respecto al año 2013. Este panorama hace de los accidentes de tránsito en Colombia la segunda causa de muerte violenta en el país (Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses; Fondo de Prevención Vial, 2010), y la primera causa de muerte de los jóvenes colombianos menores de 30 años (Contraloría General, 2012). (Mintrasporte 2015)

Tras una serie de demandas civiles en Europa y Estados unidos, que exigían mayores estándares de seguridad para los pasajeros, la industria automotriz tuvo que realizar adecuaciones como utilizar un material distinto al vidrio ‘tradicional’ para los parabrisas; instalar cinturones de seguridad de tres puntos; bolsas de aire y mejoras en la carrocería del vehículo.

Sin embargo, todas las medidas que se puedan implementar, son insuficientes si los conductores no conducen con responsabilidad. En México, de acuerdo con el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), el conductor es responsable del 90 % de los accidentes vehiculares, 5 % a fallas mecánicas y 5 %al camino y el clima.

Invadir de carril representa el 41% de las fallas humanas; las distracciones el 19%;  el exceso de velocidad un 16%; no mantener una distancia adecuada el 6%; no respetar el paso 4 % y cansancio 4%. (Fundacion Carlos Slim. 2016)

De acuerdo con Mathías Silva Recalde, integrante de la Fundación Gonzalo Rodríguez – piloto de Fórmula 3000 fallecido en un accidente vial, el 90% de la siniestralidad vial está asociado al factor humano por imprudencia e impericia; el 10%, restante a infraestructura vial, condiciones climáticas y condiciones del vehículo en que se transporta.

El impacto que recibe un pasajero suelto que no lleva puesto su cinturón de seguridad y a una velocidad de 60 kilómetros por hora es equivalente a una caída libre desde un quinto piso.  Según la OMS Cada 4 minutos un niño muere a causa de un siniestro de tránsito. Más del 90% de estas muertes se producen en países en desarrollo y en dichas naciones son de las principales causas de mortalidad entre niños de 5 a 14 años.  Ademas resalta que el uso adecuado de los sistemas de retención infantil (cinturones de seguridad) reduce la probabilidad de un accidente mortal en un 70% entre los lactantes y entre un 54% y 80% entre los niños pequeños. (Minsalud, 2016)

¿Practica usted medidas saludables o de prevención frente a esta problemática?

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La OMS colabora con asociados gubernamentales y no gubernamentales en todo el mundo, para prevenir los accidentes de tránsito y promover las buenas prácticas como el uso del casco o del cinturón de seguridad, no beber y conducir, y evitar los excesos de velocidad.

Generalmente los accidentes se asocian a las condiciones del camino, fallas mecánicas o el mal estado del tiempo. Sin embargo, desde los inicios del automovilismo, ha existido un factor de riesgo latente en cada vehículo: el ser humano.

Tras una serie de demandas civiles en Europa y Estados unidos, que exigían mayores estándares de seguridad para los pasajeros, la industria automotriz tuvo que realizar adecuaciones como utilizar un material distinto al vidrio ‘tradicional’ para los parabrisas; instalar cinturones de seguridad de tres puntos; bolsas de aire y mejoras en la carrocería del vehículo.

Sin embargo, todas las medidas que se puedan implementar, son insuficientes si los conductores no conducen con responsabilidad. (Fundacion Carlos Slim. 2016)

De acuerdo con Mathías Silva Recalde, integrante de la Fundación Gonzalo Rodríguez – piloto de Fórmula 3000 fallecido en un accidente vial, el 90% de la siniestralidad vial está asociado al factor humano por imprudencia e impericia; el 10%, restante a infraestructura vial, condiciones climáticas y condiciones del vehículo en que se transporta. El impacto que recibe un pasajero suelto que no lleva puesto su cinturón de seguridad y a una velocidad de 60 kilómetros por hora es equivalente a una caída libre desde un quinto piso.

Según la OMS Cada 4 minutos un niño muere a causa de un siniestro de tránsito. Más del 90% de estas muertes se producen en países en desarrollo y en dichas naciones son de las principales causas de mortalidad entre niños de 5 a 14 años.  Además, resalta que el uso adecuado de los sistemas de retención infantil (cinturones de seguridad) reduce la probabilidad de un accidente mortal en un 70% entre los lactantes y entre un 54% y 80% entre los niños pequeños. (Minsalud, 2016).

Frecuentes conductas erróneas en las vías publicas

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Si bien muchos de los usuarios de la vía pública acatan la normativa vigente y se trasladan de forma segura, reduciendo al mínimo los riesgos de un siniestro de tránsito, otra parte de la población, a causa del desconocimiento de la normativa vigente, o teniendo conocimiento de la misma, pero priorizando sus objetivos personales, adoptan conductas de riesgo que pueden traer como consecuencia la generación de un accidente.

Por ejemplo, la conducta de los peatones, se puede apreciar constantemente conductas de riesgo que ponen en peligro tanto su integridad física como la de terceros. Con frecuencia se puede apreciar a estos usuarios de la vía pública cruzando con luz roja, en medio de la cuadra, o en lugares donde está inhabilitado el cruce peatonal. En este tipo de conductas de parte de los peatones, en que los mismos no se toman el tiempo de caminar hasta la esquina para cruzar correctamente donde está señalizado, o apresurados no esperan a que la luz verde les habilite a cruzar, se puede observar como el valor del tiempo y la competencia entre los individuos de la hipermodernidad, afecta la conducta de estos usuarios.

La imitación de conductas en relación al tránsito, no es llevada a cabo solamente por los niños. Los adultos también hacen uso de este proceso de aprendizaje, lo que puede ser observado en diferentes circunstancias relacionadas al tránsito. Por ejemplo, cuando una calle se encuentra cerrada con balizas, si un conductor infringe las normas para salir de este impase, otros conductores imitando su conducta, lo siguen, y sin atender a la señalización existente, también la desobedecen.

Factores de riesgo

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Se han mencionado diferentes factores relacionados con la causa de accidentes viales, siendo el que más ocupa la atención los errores que desde el elemento humano desencadenen un accidente, estos errores incluyen al procesamiento de información como una de las principales causas de equivocaciones que pueden tener como resultado un siniestro de tránsito (Montoro et al., 2000). Citado por Milán Crena, S 2016. Algunos procesos tales como:

los procesos perceptivos: Nunes (Citado por Milán Crena, S 2016) considera que casi la mitad de 16 La Incidencia del Factor Humano en la Seguridad Vial los siniestros viales a causa de una equivocación humana, se debieron a un error perceptivo. Para circular de forma segura, los conductores y demás usuarios de la vía pública, deben adaptar sus prácticas a las constantes estimulaciones que perciben a través de sus sentidos (visión, oído, tacto, etc.) advirtiéndoles de elementos tan significativos como ser la distancia a la que se encuentran de los vehículos, la proximidad de obstáculos, curvas, entre otros. Por lo cual es importante la evitación de elementos que perturben la adecuada percepción.

Procesos atencionales: La vía pública, es un entorno donde el conductor y el peatón se ven constantemente sobrecargados de información irrelevante para la tarea que están realizando. Y es gracias a los procesos atencionales, que logran focalizar su atención en una parte del ambiente más pequeña y en aquellos elementos que debe tener en cuenta a la hora de circula. ( Milán Crena, S 2016)

Los procesos afectivo motivacionales: comprenden los sentimientos, emociones, afectos y necesidades del individuo. Estos afectan la forma en que se comportan los usuarios de la vía pública con relación a la percepción del riesgo, a una conducción segura o peligrosa, y tienen un papel fundamental en la decisión de cómo actuar ante las diferentes situaciones del tránsito. “La existencia en el conductor de estados emocionales intensos puede desembocar en patrones de conducción totalmente inadecuados que incrementan considerablemente el riesgo de accidente”

Las personas no siempre se encuentran en condiciones psicofísicas adecuadas durante la circulación por la vía pública. Por ejemplo, un conductor puede ver disminuida su capacidad de atención como consecuencia de sus preocupaciones personales, estrés o ansiedad, incrementando el riesgo de accidente, aunque habitualmente cumpla la normativa y sea prudente, (Montoro et al., 2000). (Citado por Milán Crena, S 2016)

Procesos de aprendizaje: El aprendizaje por imitación, es otra de las formas en que el conductor o el peatón adquieren conocimientos. Estos, adquieren conocimientos de su propia experiencia e instrucción, pero también mediante la observación de las conductas de otros usuarios de la vía pública. De esta forma, por ejemplo, quien conduce puede aprender de otro conductor conductas adecuadas, pero también inadecuadas y peligrosas. Y si bien la observación e imitación de conductas tiene la ventaja de reducir el tiempo de aprendizaje, también puede llevar a ciertos usuarios a imitar conductas que conlleven a riesgos innecesarios (Montoro et al., 2000). (Citado por Milán Crena, S 2016)

Si se quiere una disminución en las tasas de mortalidad y accidentalidad es necesario generar conciencia en la población sobre las consecuencias de las conductas de riesgo llevadas a cabo, utilizando la educación como herramienta principal. (Milán Crena, S. 2016)

También existen variables epidemiológicas según Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. 2015 que forman parte del estudio del fenómeno de la accidentalidad que pueden llegar a ser factores de riesgo de accidentalidad vial.

El estrés personal con el que el individuo reacciona ante diferentes situaciones y el estrés por el sistema de tránsito, y sus acompañantes, los cuales incrementan los niveles de tensión en el conductor, adicional a los estresores con los que debe lidiar en su día a día.

La fatiga en la conducción y la seguridad vial, Munala y Maina (2010) señalan que muchos conductores creen que pueden ignorar los signos de fatiga y continuar sus viajes o recorridos sin descanso hasta el final del mismo, incluso si el viaje es largo. Por ello y debido a factores que el conductor no puede controlar, los accidentes debidos a la fatiga son los más comunes en las carreteras. Y debido a la falta de comprensión adecuada de este fenómeno, los accidentes relacionados con la fatiga casi siempre se indican como «accidentes causados por la pérdida de control” y que usualmente se presentan cuando el conductor se queda dormido durante la acción de conducir, aunque sea por un segundo, lo que es conocido como cabeceo o pestañeo (Liendo, Castro & de Castro, 2010) y que algunos estudios señalan que se le puede atribuir aproximadamente un 34% de las causas de los accidentes. (Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. 2015)

Agresividad en la carretera. Cada vez son más los conductores que manifiestan su ira mientras conducen, razón por la cual variables como la conducción agresiva se tiene en cuenta últimamente en estudios como factor de riesgo que contribuye al problema de la accidentalidad en las vías… Específicamente en las vías, la agresión puede ser tenida en cuenta como aquel comportamiento de un conductor enojado e impaciente, que pone en peligro intencionalmente la vida de uno o varios actores viales inmersos en las calles (Montoro et al., 2000) citado por (Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. 2015)

Medidas de precaución

Para poder fomentar y garantizar el respeto y preservación de la propia vida y la de los demás en las vías públicas, es importante aprender sobre seguridad Vial; ya sea al conducir, caminar por las veredas o abordar un vehículo como pasajeros.

De acuerdo a Montoro et al. (2000), comprender que el elemento principal que incide en la siniestralidad vial es el factor humano, influirá en reconocer que gran parte de las acciones preventivas deben ser dirigidas a este elemento, y que cualquier medida que se tome referida al vehículo o la vía, no serán exitosas en su totalidad, si previamente no se tuvo en cuenta cómo interactúa ésta con el factor humano.

Al conocer sobre los posibles peligros que existen, pero también sobre nuestros deberes y derechos como ciudadanos, podremos tomar precauciones que nos lleven a la generación de hábitos y actitudes que disminuyan las alarmantes cifras de accidentes de tránsito. Al apropiarnos por los diferentes medios y entidades competentes sobre los distintos temas de seguridad en las vías, podremos evitar aquellas prácticas que pueden favorecer el riesgo de accidentes y adoptando una conducta basada en el conocimiento la responsabilidad y el propósito de aportar a la disminución y prevención de accidentes viales. Recordando siempre que esta información o estos conocimientos se pondrán en práctica en la vida real.

Uno de los principales riesgos para los niños como peatones, ciclistas y pasajeros en vehículos son las personas que conducen bajo los efectos del alcohol. El consumo de alcohol antes de conducir aumenta no solo las probabilidades de que ocurra un accidente de tránsito, sino también la probabilidad de que se produzcan defunciones o traumatismos graves. El riesgo de accidente de tránsito comienza a aumentar significativamente cuando el conductor tiene una concentración de alcohol en sangre.

El cinturón de seguridad tiene que permanecer abrochado; su uso debe ser el adecuado y no por debajo del antebrazo.

El uso del casco es la estrategia individual más eficaz para reducir el riesgo de traumatismo craneal cuando conducen bicicletas o motocicletas. Independientemente de la edad, el uso adecuado del casco reduce el riesgo de traumatismo craneal entre los ciclistas en un 69%, mientras que entre los motociclistas reduce el riesgo de defunción en un 40% y el de traumatismo craneal grave en más del 70%. (Organización Mundial de la Salud. 2015)‎

Control de la velocidad: La velocidad es un factor que propicia aproximadamente una tercera parte de todos los accidentes de tránsito con víctimas mortales en los países de altos ingresos, y hasta la mitad de esos accidentes en los países de ingresos bajos y medianos. Carreteras amplias y rectas que pasan por escuelas, áreas residenciales y comerciales y facilitan la circulación a alta velocidad exponen a los niños a un riesgo considerable. Entonces el establecer por parte de las autoridades y el respetar los límites de velocidad apropiados en función de cada carretera, son estrategias que pueden contribuir a disminuir la accidentalidad. Según investigaciones realizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2011), por cada kilómetro/hora que aumenta la velocidad, la accidentalidad se incrementa en 2 por 100; a su vez, existen situaciones en las que circular a una velocidad excesiva o inadecuada en relación con las condiciones de la vía resulta especialmente arriesgado.

Mejoramiento de la visibilidad: Poder ver y ser visto son requisitos previos fundamentales para la seguridad de todas las personas que viajan por carretera, pero especialmente importantes para los niños debido a su particular vulnerabilidad. Estrategias como utilizar cintas retro reflectantes en la ropa o en artículos tales como mochilas, utilizar en las bicicletas luces frontales, así como piezas reflectantes delanteras, traseras y en las ruedas, se pueden utilizar para mejorar su visibilidad.

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Vigilar a los niños en proximidades de las carreteras, los niños pequeños tienen una capacidad limitada para evaluar los riesgos. Por lo tanto, los padres y otros cuidadores pueden desempeñar un papel importante para ayudarlos a entender lo que ocurre a su alrededor. (Organización Mundial de la Salud 2015) ‎.

El descanso adecuado o dormir es necesario para poder mantener los reflejos. Aproximadamente un 34% de las causas de los accidentes son atribuidos a los “microsueños”, segundos en que la persona se queda dormida mientras conduce.

El descanso adecuado promueve el control de las emociones y mejora los niveles de estrés factores que son tenidos en cuenta como causantes de accidentes.

En lo posible modificar los horarios para evitar los atascos y de esta manera el estrés y la ira que estos producen, más sin embargo se debe estar preparado para controlar los impulsos cuando estos ocurran y asumirlos sin perder la paciencia.

Cuidar la postura corporal, esto le permite estar más alerta, la espalda debe estar derecha y relajada contra el espaldar del asiento, también le ayuda a evitar la fatiga y el cansancio

Referencias Bibliográficas

Cabrera, G., Velásquez, N., & Valladares, M. (2009). Road traffic safety, a challenge to public health in the XXI century Colombia. Revista Facultad Nacional de Salud Pública, 27(2), 218-225. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-386X2009000200013

Flórez-Alarcón, L. (2005). La dimensión psicológica de la prevención y de la promoción en salud.

Inspección de tránsito y transporte de Barrancabermeja (2017). Informe de gestión concejo municipal. Recuperado de: https://www.barrancabermeja.gov.co/sites/default/files/opendata/Informe%20de%20Gestión%20Febrero%20-%20Mayo%202017%20Tránsito%20y%20Transporte.pdf.

Milán Crena, S. (2016). La incidencia del factor humano en la seguridad vial. Recuperado de: https://sifp.psico.edu.uy/sites/default/files/Trabajos%20finales/%20Archivos/tfg-sebastian_milan.pdf

Organización Mundial de la Salud. (‎2015) ‎. Diez estrategias para preservar la seguridad de los niños en las carreteras. Organización Mundial de la Salud. Recuperado de: http://www.who.int/iris/handle/10665/162336

Prevención y promoción de la salud. (2007). Recuperado de1 Bogotá, Colombia: UNAD. Recuperado de http://hdl.handle.net/10596/7530

Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. Relación entre salud y accidentalidad vial en conductores colombianos: estudio desde variables epidemiológicas. Recuperado de: https://scholar.googleusercontent.com/scholar?q=cache:fOnoiI3bonoJ:scholar.google.com/&hl=es&as_sdt=0,5