¿Conoce usted la importancia la prevención de accidentalidad vial?

Cada día alrededor de 3500 personas fallecen en las carreteras. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Informe sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial (2013), señala que anualmente fallecen más de 1,24 millones de personas en accidentes de tránsito y que, además, entre 20 y 50 millones más sufren heridas o discapacidades cada año. Los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos son los usuarios más vulnerables de la vía pública.

En ese contexto, Colombia no es ajena a esta problemática, dadas sus altas cifras de accidentalidad y la tendencia presentada en los últimos diez años (2005 – 2014) la cual muestra una cifra de 1.836.373 accidentes de tránsito para dicho periodo, cobrando la vida de 58.121 personas y dejando lesionadas a 411.9561 . Tan solo en el 2014 se presentaron 157.693 accidentes, en los que fallecieron 6.352 personas, lo que supone un incremento del 2,1% frente a 2013. En cuanto a lesionados el país presentó 41.452 víctimas no mortales, cifra que representa un aumento del 6,2% con respecto al año 2013. Este panorama hace de los accidentes de tránsito en Colombia la segunda causa de muerte violenta en el país (Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses; Fondo de Prevención Vial, 2010), y la primera causa de muerte de los jóvenes colombianos menores de 30 años (Contraloría General, 2012). (Mintrasporte 2015)

Tras una serie de demandas civiles en Europa y Estados unidos, que exigían mayores estándares de seguridad para los pasajeros, la industria automotriz tuvo que realizar adecuaciones como utilizar un material distinto al vidrio ‘tradicional’ para los parabrisas; instalar cinturones de seguridad de tres puntos; bolsas de aire y mejoras en la carrocería del vehículo.

Sin embargo, todas las medidas que se puedan implementar, son insuficientes si los conductores no conducen con responsabilidad. En México, de acuerdo con el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), el conductor es responsable del 90 % de los accidentes vehiculares, 5 % a fallas mecánicas y 5 %al camino y el clima.

Invadir de carril representa el 41% de las fallas humanas; las distracciones el 19%;  el exceso de velocidad un 16%; no mantener una distancia adecuada el 6%; no respetar el paso 4 % y cansancio 4%. (Fundacion Carlos Slim. 2016)

De acuerdo con Mathías Silva Recalde, integrante de la Fundación Gonzalo Rodríguez – piloto de Fórmula 3000 fallecido en un accidente vial, el 90% de la siniestralidad vial está asociado al factor humano por imprudencia e impericia; el 10%, restante a infraestructura vial, condiciones climáticas y condiciones del vehículo en que se transporta.

El impacto que recibe un pasajero suelto que no lleva puesto su cinturón de seguridad y a una velocidad de 60 kilómetros por hora es equivalente a una caída libre desde un quinto piso.  Según la OMS Cada 4 minutos un niño muere a causa de un siniestro de tránsito. Más del 90% de estas muertes se producen en países en desarrollo y en dichas naciones son de las principales causas de mortalidad entre niños de 5 a 14 años.  Ademas resalta que el uso adecuado de los sistemas de retención infantil (cinturones de seguridad) reduce la probabilidad de un accidente mortal en un 70% entre los lactantes y entre un 54% y 80% entre los niños pequeños. (Minsalud, 2016)

¿Practica usted medidas saludables o de prevención frente a esta problemática?

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La OMS colabora con asociados gubernamentales y no gubernamentales en todo el mundo, para prevenir los accidentes de tránsito y promover las buenas prácticas como el uso del casco o del cinturón de seguridad, no beber y conducir, y evitar los excesos de velocidad.

Generalmente los accidentes se asocian a las condiciones del camino, fallas mecánicas o el mal estado del tiempo. Sin embargo, desde los inicios del automovilismo, ha existido un factor de riesgo latente en cada vehículo: el ser humano.

Tras una serie de demandas civiles en Europa y Estados unidos, que exigían mayores estándares de seguridad para los pasajeros, la industria automotriz tuvo que realizar adecuaciones como utilizar un material distinto al vidrio ‘tradicional’ para los parabrisas; instalar cinturones de seguridad de tres puntos; bolsas de aire y mejoras en la carrocería del vehículo.

Sin embargo, todas las medidas que se puedan implementar, son insuficientes si los conductores no conducen con responsabilidad. (Fundacion Carlos Slim. 2016)

De acuerdo con Mathías Silva Recalde, integrante de la Fundación Gonzalo Rodríguez – piloto de Fórmula 3000 fallecido en un accidente vial, el 90% de la siniestralidad vial está asociado al factor humano por imprudencia e impericia; el 10%, restante a infraestructura vial, condiciones climáticas y condiciones del vehículo en que se transporta. El impacto que recibe un pasajero suelto que no lleva puesto su cinturón de seguridad y a una velocidad de 60 kilómetros por hora es equivalente a una caída libre desde un quinto piso.

Según la OMS Cada 4 minutos un niño muere a causa de un siniestro de tránsito. Más del 90% de estas muertes se producen en países en desarrollo y en dichas naciones son de las principales causas de mortalidad entre niños de 5 a 14 años.  Además, resalta que el uso adecuado de los sistemas de retención infantil (cinturones de seguridad) reduce la probabilidad de un accidente mortal en un 70% entre los lactantes y entre un 54% y 80% entre los niños pequeños. (Minsalud, 2016).

Frecuentes conductas erróneas en las vías publicas

cruzando_luz_roja

Si bien muchos de los usuarios de la vía pública acatan la normativa vigente y se trasladan de forma segura, reduciendo al mínimo los riesgos de un siniestro de tránsito, otra parte de la población, a causa del desconocimiento de la normativa vigente, o teniendo conocimiento de la misma, pero priorizando sus objetivos personales, adoptan conductas de riesgo que pueden traer como consecuencia la generación de un accidente.

Por ejemplo, la conducta de los peatones, se puede apreciar constantemente conductas de riesgo que ponen en peligro tanto su integridad física como la de terceros. Con frecuencia se puede apreciar a estos usuarios de la vía pública cruzando con luz roja, en medio de la cuadra, o en lugares donde está inhabilitado el cruce peatonal. En este tipo de conductas de parte de los peatones, en que los mismos no se toman el tiempo de caminar hasta la esquina para cruzar correctamente donde está señalizado, o apresurados no esperan a que la luz verde les habilite a cruzar, se puede observar como el valor del tiempo y la competencia entre los individuos de la hipermodernidad, afecta la conducta de estos usuarios.

La imitación de conductas en relación al tránsito, no es llevada a cabo solamente por los niños. Los adultos también hacen uso de este proceso de aprendizaje, lo que puede ser observado en diferentes circunstancias relacionadas al tránsito. Por ejemplo, cuando una calle se encuentra cerrada con balizas, si un conductor infringe las normas para salir de este impase, otros conductores imitando su conducta, lo siguen, y sin atender a la señalización existente, también la desobedecen.

Factores de riesgo

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Se han mencionado diferentes factores relacionados con la causa de accidentes viales, siendo el que más ocupa la atención los errores que desde el elemento humano desencadenen un accidente, estos errores incluyen al procesamiento de información como una de las principales causas de equivocaciones que pueden tener como resultado un siniestro de tránsito (Montoro et al., 2000). Citado por Milán Crena, S 2016. Algunos procesos tales como:

los procesos perceptivos: Nunes (Citado por Milán Crena, S 2016) considera que casi la mitad de 16 La Incidencia del Factor Humano en la Seguridad Vial los siniestros viales a causa de una equivocación humana, se debieron a un error perceptivo. Para circular de forma segura, los conductores y demás usuarios de la vía pública, deben adaptar sus prácticas a las constantes estimulaciones que perciben a través de sus sentidos (visión, oído, tacto, etc.) advirtiéndoles de elementos tan significativos como ser la distancia a la que se encuentran de los vehículos, la proximidad de obstáculos, curvas, entre otros. Por lo cual es importante la evitación de elementos que perturben la adecuada percepción.

Procesos atencionales: La vía pública, es un entorno donde el conductor y el peatón se ven constantemente sobrecargados de información irrelevante para la tarea que están realizando. Y es gracias a los procesos atencionales, que logran focalizar su atención en una parte del ambiente más pequeña y en aquellos elementos que debe tener en cuenta a la hora de circula. ( Milán Crena, S 2016)

Los procesos afectivo motivacionales: comprenden los sentimientos, emociones, afectos y necesidades del individuo. Estos afectan la forma en que se comportan los usuarios de la vía pública con relación a la percepción del riesgo, a una conducción segura o peligrosa, y tienen un papel fundamental en la decisión de cómo actuar ante las diferentes situaciones del tránsito. “La existencia en el conductor de estados emocionales intensos puede desembocar en patrones de conducción totalmente inadecuados que incrementan considerablemente el riesgo de accidente”

Las personas no siempre se encuentran en condiciones psicofísicas adecuadas durante la circulación por la vía pública. Por ejemplo, un conductor puede ver disminuida su capacidad de atención como consecuencia de sus preocupaciones personales, estrés o ansiedad, incrementando el riesgo de accidente, aunque habitualmente cumpla la normativa y sea prudente, (Montoro et al., 2000). (Citado por Milán Crena, S 2016)

Procesos de aprendizaje: El aprendizaje por imitación, es otra de las formas en que el conductor o el peatón adquieren conocimientos. Estos, adquieren conocimientos de su propia experiencia e instrucción, pero también mediante la observación de las conductas de otros usuarios de la vía pública. De esta forma, por ejemplo, quien conduce puede aprender de otro conductor conductas adecuadas, pero también inadecuadas y peligrosas. Y si bien la observación e imitación de conductas tiene la ventaja de reducir el tiempo de aprendizaje, también puede llevar a ciertos usuarios a imitar conductas que conlleven a riesgos innecesarios (Montoro et al., 2000). (Citado por Milán Crena, S 2016)

Si se quiere una disminución en las tasas de mortalidad y accidentalidad es necesario generar conciencia en la población sobre las consecuencias de las conductas de riesgo llevadas a cabo, utilizando la educación como herramienta principal. (Milán Crena, S. 2016)

También existen variables epidemiológicas según Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. 2015 que forman parte del estudio del fenómeno de la accidentalidad que pueden llegar a ser factores de riesgo de accidentalidad vial.

El estrés personal con el que el individuo reacciona ante diferentes situaciones y el estrés por el sistema de tránsito, y sus acompañantes, los cuales incrementan los niveles de tensión en el conductor, adicional a los estresores con los que debe lidiar en su día a día.

La fatiga en la conducción y la seguridad vial, Munala y Maina (2010) señalan que muchos conductores creen que pueden ignorar los signos de fatiga y continuar sus viajes o recorridos sin descanso hasta el final del mismo, incluso si el viaje es largo. Por ello y debido a factores que el conductor no puede controlar, los accidentes debidos a la fatiga son los más comunes en las carreteras. Y debido a la falta de comprensión adecuada de este fenómeno, los accidentes relacionados con la fatiga casi siempre se indican como «accidentes causados por la pérdida de control” y que usualmente se presentan cuando el conductor se queda dormido durante la acción de conducir, aunque sea por un segundo, lo que es conocido como cabeceo o pestañeo (Liendo, Castro & de Castro, 2010) y que algunos estudios señalan que se le puede atribuir aproximadamente un 34% de las causas de los accidentes. (Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. 2015)

Agresividad en la carretera. Cada vez son más los conductores que manifiestan su ira mientras conducen, razón por la cual variables como la conducción agresiva se tiene en cuenta últimamente en estudios como factor de riesgo que contribuye al problema de la accidentalidad en las vías… Específicamente en las vías, la agresión puede ser tenida en cuenta como aquel comportamiento de un conductor enojado e impaciente, que pone en peligro intencionalmente la vida de uno o varios actores viales inmersos en las calles (Montoro et al., 2000) citado por (Rodríguez, A. C. S., & Pérez, P. J. I. R. 2015)

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